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El boom del softbol venezolano afuera: redes, empleo y hogar

Softbol criollo en el exterior: red, trabajo y hogar.

Venezolanos jugando softbol en un parque urbano al atardecer, familias alrededor

De Madrid a Lima y de Santiago a Miami, los domingos se tiñen de vinotinto: el softbol venezolano está explotando en parques y canchas del mundo, y no solo como deporte. A diciembre de 2025, este fenómeno se volvió punto de encuentro, puerta a oportunidades y abrazo colectivo para miles de migrantes.

Lo que está pasando

En los últimos dos años, equipos formados por venezolanos han tomado ritmo en ciudades de América y Europa. Se arman ligas barriales, torneos relámpago y juegos amistosos con familias en la grada, niños correteando y sillas plegables alrededor del campo. La dinámica es sencilla y poderosa: pelotas, guantes, música criolla y ganas de pertenecer.

Ciudades donde suena el bate

Se ven cuadrangulares y arepas al borde del diamante en Madrid, Barcelona, Lisboa, Santiago de Chile, Lima, Bogotá, Buenos Aires, Ciudad de México, Miami, Houston y Montreal. No hay una cifra oficial única ni un registro centralizado, pero el movimiento crece con grupos en redes, convocatorias abiertas y calendarios que se repiten cada fin de semana.

Por qué importa a la diáspora

El softbol se ha convertido en un puente para reconstruir redes: compañeros de equipo terminan siendo colegas, socios o aliados para conseguir vivienda, referencias y orientación local. También es salud mental: descargar estrés, reír, sudar y hablar en el mismo acento levanta el ánimo y reduce la soledad del migrante.

Más que deporte, es familia: llegas por el juego y te quedas por la gente que te sostiene.

Cómo se organizan los “diamantes criollos”

La mayoría de las ligas nace desde abajo: chats de WhatsApp, grupos de Facebook y comunidades de barrio. Se alquilan canchas municipales cuando es posible o se aprovechan parques con diamantes abiertos, cuidando normas locales y horarios. Suele haber un calendario básico (domingos por la mañana o en la tarde), un rol de arbitraje entre voluntarios y aportes solidarios para pelotas o mantenimiento.

En varios puntos, la logística suma músicos con cuatro, puestos de comida casera y rutas compartidas para quienes viven lejos. Todo con el sello criollo: disciplina para jugar, picardía para celebrar y respeto por el espacio público.

Oportunidades que florecen alrededor

Alrededor del home plate han brotado microemprendimientos: ventas de tequeños y cachitos, bordado de uniformes, serigrafía de gorras, fotografía deportiva y clases de bateo para peques. También aparecen “miniferias” espontáneas: tarjetas de contacto, ofertas de oficios y recomendaciones laborales entre innings.

Varios equipos organizan recolectas para apoyar a un compañero recién llegado o enviar insumos a un familiar. Aunque no hay una estructura única, el patrón se repite: comunidad primero.

Tips prácticos para sumarte sin complicarte

- Busca “softbol venezolano + tu ciudad” en redes y pregunta por horarios y nivel de juego.
- Si ya tienes guante o spikes, genial; si no, muchos prestan equipo básico a novatos.
- Respeta las normas del parque y verifica si se requiere permiso municipal para torneos formales.
- Lleva agua, protector solar y tu mejor vibra: el fair play es la regla de oro.

Identidad que viaja, esperanza que batea

El softbol es una excusa hermosa para seguir siendo nosotros: celebrar nuestras canciones, nuestro humor y esa manera de hacer equipo incluso en la distancia. Hoy, esos diamantes improvisados son brújulas para quien llega y anclas para quien ya se asentó.

En Veneco queremos mapear este pulso criollo. Cuéntanos en qué ciudad juegas, cómo se organizan y qué oportunidades han surgido en tu liga. Juntos documentamos esta jugada ganadora y la convertimos en red para más venezolanos en el mundo.

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