De delivery a dueño: venezolanos reabren negocios de barrio en 2025
¿Qué tienen en común una bodega en Usera, una panadería en Lima y una barbería en Palermo? Todas fueron rescatadas por venezolanos en 2025: cerradas, vacías y ahora con vida, música y olor a café.
La noticia
En ciudades de España, Perú, Argentina e Italia, la diáspora venezolana está reabriendo negocios de barrio que habían bajado la santamaría. Es una ola silenciosa: locales pequeños, alma grande y un plan claro —servicio cercano, precios justos y sazón criolla como punto de encuentro.
Este impulso ocurre mientras, según estimaciones de la plataforma R4V, más de 7 millones de personas con nacionalidad venezolana viven fuera del país. Contexto que convierte cada persiana levantada en un acto de dignidad y futuro. Ver cifras y contexto regional en R4V.
Por qué importa
Reabrir un negocio de barrio no es solo vender; es tejer comunidad. Estos locales están generando empleos de primera experiencia, activando redes entre migrantes y vecinos, y reviviendo esquinas que parecían condenadas al alquiler eterno.
“La primera vez que subí la santamaría lloré. No era solo mi panadería: era decirle al barrio ‘aquí estamos y queremos sumar’”, contó Mariana, venezolana en Madrid.
Cómo lo están logrando
Estrategias que se repiten
- Arrendamientos cortos con opción a compra, compartiendo riesgo con el propietario.
- Oferta compacta pero impecable: pocos productos estrella, rotación alta y cero desperdicio.
- Marca de vecindario: nombres sencillos, horarios extendidos y atención cara a cara.
- Colaboraciones: proveedores latinos, músicos locales y talleres gratuitos en horas valle.
Detrás hay aprendizaje acelerado: oficios trasladables (panadería, barbería, costura, reparación de celulares), cursos exprés y mucha mentoría entre paisanos que ya sortearon el camino.
Dónde está pasando
Hemos visto esta tendencia en corredores con alta presencia migrante: barrios populares de Madrid y Barcelona, ejes comerciales de Lima y Arequipa, y zonas emergentes de Palermo y CABA en Argentina. El patrón no es la postal turística, sino la cuadra donde faltaba una luz prendida y alguien que dijera “buenos días, vecino”.
Oportunidad y orgullo
Para quienes buscan estabilidad, rescatar un local pequeño puede ser más viable que abrir desde cero. La clave está en medir costos, entender normas locales y apoyarse en redes comunitarias. Incluso si no emprendes, cada compra consciente y cada reseña honesta ayudan a sostener estos espacios que ya son punto de encuentro para arepas, papelón y conversación.
Más que negocios, son trincheras de afecto. En cada mostrador hay acentos mezclándose y niños pidiendo cachitos como si fueran del edificio de al lado. Y eso —en 2025— también es noticia.
Veneco te escucha
¿Conoces un negocio reabierto por venezolanos en tu ciudad? Cuéntanos su historia y cómo impacta al barrio. Hagamos mapa de esperanza: nombre, ciudad, rubro y una foto. Porque cada santamaría levantada es un pedacito de país que vuelve a encenderse.