De delivery a dueños: la ola venezolana que arma cooperativas en el exterior
Organización criolla que suma ingresos, pertenencia y futuro.
¿Sabías que cada vez más venezolanos están dejando de ser solo “riders” o freelancers para convertirse en socios de cooperativas propias? Este giro silencioso está cambiando vidas en ciudades grandes y medianas del mundo, con organización, mejores márgenes y una identidad que no se negocia.
El giro que pocos vieron venir
Tras años de trabajo a destajo en apps de reparto, limpieza, construcción o cuidados, muchos criollos dieron un paso clave: unir fuerzas. En lugar de competir por cada encargo, se organizan como cooperativa para negociar mejores tarifas, compartir equipos, rotar turnos y, sobre todo, tener voz.
La tendencia no es masiva ni uniforme, pero crece en barrios donde ya hay redes venezolanas consolidadas. Lo que empezó como chats de apoyo se convirtió en estructuras con roles claros: contabilidad, captación de clientes y bienestar del equipo.
“Donde llega un venezolano, nace una red. Donde esa red se organiza, nace una oportunidad”.
¿Por qué cooperativas?
Porque ponen orden en el caos de la gig economy y reparten mejor el valor. Una cooperativa no es una empresa cualquiera: los socios son dueños y trabajadores a la vez. Eso ayuda a bajar dependencia de comisiones externas, planificar temporadas y cuidarse las espaldas con seguros y capacitación.
Si te interesa entender el modelo, la Organización Internacional del Trabajo explica bases y buenas prácticas de cooperativas en su sitio oficial: ilo.org.
Historias espejo de varias ciudades
En zonas con alta presencia latina, grupos de 8 a 25 venezolanos han migrado de “cada quien por su lado” a equipos coordinados. Se reparten rutas, turnos o proyectos, y a veces combinan servicios: reparto con cocina casera, pintura con electricidad, cuidado de mayores con transporte seguro.
No todos los contextos son iguales: en algunos lugares el registro como cooperativa es ágil; en otros, es más viable empezar como asociación civil y luego escalar. Lo clave ha sido arrancar con reglas internas sencillas y un fondo común transparente.
¿Qué cambia en el bolsillo?
Sin prometer milagros, los socios reportan dos mejoras: ingresos más estables y menos gastos hormiga. Comprar insumos al mayor, compartir herramientas y negociar como grupo reduce costos. Y cuando entran contratos recurrentes, el flujo deja de ser una montaña rusa.
También crece la confianza del cliente. Al ver un equipo formal, con respaldo y procesos, las puertas se abren en comunidades, comercios y condominios que antes dudaban.
Cómo se organizan sin perder la venezolanidad
La clave ha sido mezclar lo mejor de la cultura criolla —calidez, ingenio, trabajo en combo— con disciplina. Reuniones breves, bitácoras digitales, roles rotativos y acuerdos de convivencia. Y sí: hay arepazo mensual para revisar números y celebrar metas.
La identidad suma: muchos equipos usan colores y sabores venezolanos en su propuesta, sin caer en clichés. Es una carta de presentación que conecta con clientes latinos y no latinos por igual.
Riesgos y realidades
Organizarse no inmuniza contra la burocracia ni contra altibajos. Según el país, los requisitos legales, fiscales y laborales cambian y pueden exigir asesoría. También hay que cuidar la gobernanza: decisiones claras evitan roces internos y garantizan transparencia.
Otro punto: no todo servicio es cooperativizable a la primera. A veces se empieza por acuerdos simples de colaboración y, con aprendizaje, se escala a una figura formal.
Oportunidad para 2026: sumar talento y cuidar la espalda
Lo que asoma para el próximo año es más especialización: cooperativas de oficios técnicos, de cuidados certificados y de logística con flotas compartidas. También más alianzas con comercios locales que prefieren trato directo y predecible.
En la diáspora, la comunidad es ventaja competitiva. Cuando nos organizamos, el trabajo rinde más, las familias respiran y la nostalgia se vuelve impulso.
Cerramos con lo nuestro: si formas parte de una cooperativa o estás armando una, cuéntanos tu historia. En Veneco creemos que cada grupo organizado es una lucecita más en este mapa gigante de venezolanos que, juntos, hacen país donde estén.