Día Mundial de la Arepa: la fiesta global que nos une y abre puertas
La arepa como pasaporte emocional y puerta a nuevas oportunidades.
¿Sabías que, una vez al año, la arepa convierte decenas de ciudades del mundo en una misma mesa? No es solo nostalgia: es identidad en acción, orgullo que se cocina a fuego lento y oportunidad servida calientica.
Nota: La información está en verificación al 2026-02-16T15:00:06.330Z. Consulta fuentes oficiales antes de actuar.
Qué es y cómo nació
El Día Mundial de la Arepa es una celebración ciudadana que, desde hace más de una década, convoca a la diáspora venezolana a reunirse un mismo sábado de septiembre para compartir sabores, música y memoria. La fecha exacta y las sedes suelen anunciarse a medida que se acerca la jornada.
La iniciativa comenzó de forma orgánica entre comunidades venezolanas en el exterior y recibió impulso de organizaciones de la sociedad civil con presencia global. Hoy, en muchas ciudades, funciona como excusa perfecta para reencontrarnos y presentar nuestra cultura a vecinos de todas partes.
Una idea sencilla, un eco mundial
Plazas, parques, patios de centros culturales y mercados locales se han convertido, en ediciones pasadas, en puntos de encuentro. Cada ciudad lo hace a su manera, pero la esencia se repite: hospitalidad, buen sazón y ganas de ayudarnos entre todos.
Por qué importa a la diáspora
Más allá de la arepa, esta es una historia de superación. Familias que llegaron con maletas livianas encontraron en la cocina un puente para empezar de nuevo: catálogos de sabores, empleos temporales, alianzas con productores locales y vitrinas para emprendimientos.
“La arepa es nuestra patria portátil”.
Para muchos, el evento funciona como ancla emocional en medio del mapa: un día para celebrar lo que somos, visibilizar talentos y abrir puertas —desde clases de cocina hasta colaboraciones con mercados y ferias barriales.
Oportunidades que han surgido alrededor del día
En ediciones anteriores, comunidades venezolanas han organizado actividades que dejan huella y aprendizaje:
- Puestos solidarios de comida que destinan un porcentaje a causas locales o a redes de apoyo a nuevos migrantes.
- Talleres exprés de arepas y cachapas para curiosos, con formatos familiares y precios accesibles.
- Micros de música y baile que integran artistas venezolanos y talentos del país de acogida.
- Rutas “degustación” en alianza con mercados y restaurantes que adoptan un plato venezolano por un día.
Estas dinámicas, cuando se organizan con tiempo y permisos, generan contactos, aprendizaje y, en más de un caso, el primer cliente de un emprendimiento que luego despega.
Cómo sumarte sin perderte en la desinformación
Si decides participar —como visitante, voluntario o emprendedor— conviene informarte bien. La fecha suele ser el segundo sábado de septiembre, pero las ciudades y formatos varían año a año. Evita rumores de redes y prioriza canales oficiales de las organizaciones comunitarias en tu ciudad.
Un buen punto de partida para anuncios y llamados locales son las asociaciones de venezolanos en tu zona y plataformas de alcance global como VenMundo, que históricamente ha difundido la celebración y conectores comunitarios: venmundo.com.
Y recuerda: si vas a vender o cocinar en espacio público, verifica con anticipación las normas de tu municipio o distrito (higiene, licencias, seguros). Lo más valioso del día es que sea una fiesta segura y bien organizada para todos.
Más que comida: un mapa emocional
La arepa une generaciones, países y acentos. En cada mordisco hay familia, historias de vuelo y ganas de volver a empezar. Esa energía compartida es capital social: nos abre puertas, crea redes de confianza y multiplica oportunidades.
En Veneco creemos en esa fuerza. ¿Cómo lo viven en tu ciudad? Cuéntanos tu plan, tu receta o tu primera arepa vendida. Juntos armamos el mapa de la esperanza: una diáspora que se cuida, se celebra y crece unida.