“Domingos de Arepa”: la red invisible que impulsa a los venecos
Arepa, comunidad y oportunidad: el movimiento que crece fuera del radar.
¿Puede una arepa abrir más puertas que un currículum? En varias ciudades del mundo, los “Domingos de Arepa” están conectando a la diáspora venezolana con trabajo, apoyo emocional y nuevas oportunidades, a punta de masa, café y comunidad. En un planeta donde ya son más de siete millones de venezolanos en movilidad, estos encuentros son un puente que no sale en titulares, pero cambia vidas.
Qué son los “Domingos de Arepa”
Son reuniones comunitarias, informales y autogestionadas, donde familias y panas comparten arepas, historias y datos útiles. Ocurren en parques, casas de cultura, patios y salones prestados, usualmente en fines de semana. No hay una marca única ni un calendario oficial: nacen de grupos de WhatsApp, Telegram o Instagram, según la ciudad.
Una arepa caliente, una silla prestada y una conversación honesta: así empieza la red más poderosa de la diáspora.
Cómo funcionan (y por qué se multiplican)
La dinámica es simple: cada quien lleva algo —harina, relleno, jugo— y se arma el arepazo. Entre mordisco y mordisco, aparecen ofertas de cuido de niños, clases de inglés, leads de empleos, contactos de vivienda compartida o recomendaciones de trámites locales. Lo que parece un sancocho social termina siendo una feria espontánea de oportunidades.
Claves que se repiten
- Espacio seguro y familiar: sin formalidades, con reglas básicas de respeto.
- Intercambio práctico: trueque de servicios, saberes y objetos.
- Redes vivas: grupos digitales que anuncian fechas, cambian sedes y cuidan la privacidad.
Impacto real: del antojo al avance
Hay relatos que se repiten: quien consiguió su primera entrevista, quien montó su microemprendimiento de tequeños, quien aprendió cómo revalidar un título o descubrió un curso gratuito. No todo es empleo; también hay compañía, apoyo emocional y guía cultural para entender “cómo se hacen las cosas” en el nuevo país.
Si quieres contexto de la magnitud del movimiento humano venezolano, la plataforma R4V de organismos internacionales ha reportado más de siete millones de personas refugiadas y migrantes de Venezuela a nivel global (ver R4V).
Oportunidad sí, pero con pies en la tierra
Estos encuentros no sustituyen trámites formales ni asesorías profesionales. La información que circula es valiosa, pero conviene verificar requisitos locales antes de tomar decisiones, especialmente en temas laborales, de salud o migratorios. En algunas ciudades, vender comida en espacios públicos requiere permisos; cada lugar tiene sus normas.
Señales de buena organización
- Reglas claras de convivencia y limpieza del espacio.
- Transparencia si hay colectas para cubrir alquiler o insumos.
- Moderadores visibles y canales de comunicación definidos.
Cómo encontrarlos sin perderte
No hay un directorio único. Lo más efectivo suele ser:
- Buscar en grupos de barrio o ciudad con palabras clave como “arepazo”, “domingo de arepa”, “venezolanos en [tu ciudad]”.
- Explorar hashtags locales y seguir cuentas comunitarias de migrantes.
- Preguntar en iglesias, centros culturales y asociaciones de latinoamericanos.
Algunos encuentros rotan de sede o se pausan en temporada de frío; la flexibilidad es parte del encanto y de la logística.
Veneco en comunidad
Esto es más que comida: es identidad, apoyo y futuro. Si en tu ciudad ya hay un “Domingo de Arepa”, cuéntanos cómo nació, qué aprendieron y qué necesitan. Y si está por nacer, comparte este artículo con tu grupo; cada arepa compartida puede ser el primer paso de alguien hacia su próximo hogar, trabajo o amistad.
Somos millones afuera, pero seguimos siendo familia. Donde haya una arepa y una mano tendida, habrá Venezuela.