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Gaitas en la nieve: la diáspora que arma Navidad donde esté

La gaita migrante que convierte el frío en abrazo y oportunidad.

Venezolanos tocando gaita en una plaza invernal con luces navideñas

¿Gaita zuliana entre copos de nieve y luces de mercado navideño? Sí. Desde Madrid hasta Toronto, la diáspora venezolana está encendiendo diciembre con tambores, cuatros y voces que convierten cualquier esquina en casa. Es orgullo, memoria y, para muchos, una puerta a nuevas oportunidades.

De Maracaibo al metro de Madrid

En plazas, parques y terrazas, grupos de venezolanos han encontrado en la gaita un salvavidas emocional. No es mainstream: son parrandas autogestionadas, convocadas por chats de barrio, que reencuentran a migrantes y curiosos en ciudades como Santiago, Buenos Aires, Bogotá, Ciudad de México, Lisboa y Barcelona.

Algunos llegan con tambora prestada, otros con un cuatro viajero y un termo de papelón con limón. Cuando suena La Grey Zuliana o Sin Rencor, el frío cede. La música pone el abrazo que a veces falta.

“Cuando arranca la tambora, por un rato se nos olvida el invierno: suena a hallaca, a familia, a país que no se rinde.”

Logística de la nostalgia: cuatro, tambora y permisos

La magia también tiene técnica: organizar repertorio, ensayar en casas o centros comunitarios y cuidar el volumen según la normativa local. Algunas ciudades exigen permisos para presentaciones en espacios públicos o limitan horarios en temporada navideña.

Si tu grupo contempla tocar en vía pública, revisa reglas municipales y prioriza espacios privados abiertos a la comunidad (cafés, mercados o ferias). La clave: respeto por el entorno y coordinación con vecinos. El sonido que suma, se queda.

De hobby a puente de oportunidades

Lo que nace como desahogo puede abrir puertas. Varias agrupaciones terminan animando eventos, conectando con vitrinas culturales o impulsando emprendimientos: banquitos de arepas, dulcería criolla o talleres de cuatro. La música, además de sanar, teje redes.

Para muchos recién llegados, integrarse a una gaita es la manera más rápida de hacer amigos, practicar el acento local y encontrar primeras chambas. La nostalgia bien organizada se vuelve capital social.

Cómo armar tu gaita fuera sin perder la esencia

1) Núcleo y chat

Junta a 5–8 panas con ganas y crea un grupo de mensajería. Define roles: director, logística, finanzas y prensa (sí, alguien debe avisar y documentar).

2) Repertorio que abraza

Clásicos que conectan generaciones: La Grey Zuliana, Sin Rencor, Amparito, Reina Morena, Viejo Año. Intercala con parrandas y aguinaldos para público diverso.

3) Sonido y convivencia

Cuatro afinado, tambora amable, maracas exactas. Ensayos cortos y constantes. Si tocan en edificio, acuerden horarios; si es local, dialoguen con el dueño. La buena vibra también se produce.

4) Comunidad primero

Recolecta donaciones voluntarias para comprar cuerdas, claves o parches. Si surge ingreso, transparenta gastos en una hoja compartida. La confianza sostiene el ritmo.

Dónde escucharlos (pistas, no agenda)

Los fines de semana de diciembre suelen encenderse zonas peatonales y mercados: Lavapiés y Malasaña (Madrid), Chapinero (Bogotá), Palermo (Buenos Aires), Ñuñoa (Santiago), El Doral y Brickell (Miami), Kensington Market (Toronto), Cais do Sodré (Lisboa). Pregunta en grupos locales de venezolanos; la mejor cartelera se arma a voz viva.

Si eres nuevo en la ciudad, acércate con respeto y, si te animas, bate las maracas. Cada aplauso sostiene una cadena de afecto que viajó miles de kilómetros para volver a sonar.

Más que música: pertenecer

La gaita migrante es testimonio: seguimos creando país donde estemos. Entre partituras y arepitas, se fortalecen redes de apoyo, se comparte información útil y se abre un lugar para quienes llegan sin mapa.

Cada diciembre, la diáspora prueba que identidad y esperanza caben en un cuatro de mano. Y que, con ganas y comunidad, la casa se reconstruye ritmo a ritmo.

Cierra el año con nosotros: si conoces una agrupación de gaitas en tu ciudad o quieres armar una, cuéntanos. En Veneco tejemos puentes: tu historia puede inspirar a otro venezolano al otro lado del mundo.

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