El kickingball venezolano conquista canchas del mundo en 2026
Orgullo criollo en movimiento.
¿Sabías que, cada fin de semana, en parques de Madrid, Santiago y Miami, se escucha el mismo coro de “¡arriba Venezuela!” tras un batazo? En 2026, el kickingball que creció en los patios escolares del país se volvió la bandera más alegre de encuentro para la diáspora.
De los recreos a la diáspora: identidad en movimiento
Lo que empezó como juego en colegios venezolanos hoy late con fuerza en canchas de América y Europa. A enero de 2026, comunidades criollas han impulsado equipos y torneos barriales en ciudades donde la migración venezolana es numerosa, tejiendo identidad y pertenencia a través del deporte.
La regla es simple: pelota al piso, compañerismo arriba. El kickingball mantiene su esencia —velocidad, estrategia y fiesta—, pero ahora suma algo clave para quien vive lejos: una red humana que sostiene, escucha y celebra cada pequeño triunfo.
“Cuando suena el pitazo, se nos olvida la distancia: volvemos a ser equipo, familia y país.”
Más que juego: redes, bienestar y oportunidad
Entre calentamientos y lanzamientos, nacen conexiones laborales, iniciativas de emprendimiento y espacios de apoyo emocional. Varias jugadoras cuentan que consiguieron su primer empleo en el exterior gracias a compañeras de equipo, y que el deporte les ayudó a recuperar la rutina y la salud mental en momentos duros.
También florecen microemprendimientos: uniformes, hidratación, fotografía deportiva y servicios de fisioterapia enfocados en ligas amateurs. Es el círculo virtuoso del talento venezolano: del campo de juego a la economía local, con trabajo y creatividad.
Ciudades donde suena fuerte
Madrid, Barcelona y Valencia (España); Santiago de Chile; Lima; Bogotá; Buenos Aires; Ciudad de Panamá; Miami, Orlando y Houston; además de Ciudad de México, ya reportan ligas y encuentros organizados por comunidades venezolanas y latinoamericanas. Los formatos varían según la ciudad, pero el objetivo se repite: jugar, integrarse y abrir puertas.
Cómo acercarte sin perder tiempo ni plata
En cada ciudad los horarios, costos de inscripción, seguros y requisitos de cancha pueden cambiar. Antes de asistir, busca referencias en redes sociales con el término “kickingball venezolano + tu ciudad”, pregunta en grupos comunitarios y verifica reglas locales de uso de espacios deportivos. Si eres nueva, muchas ligas ofrecen entrenamientos abiertos o pruebas amistosas; confirma por mensaje directo para evitar traslados innecesarios.
Para llevar a peques y jóvenes, en varias ciudades ya se observan categorías formativas o mixtas. Pregunta por entrenadores con certificaciones básicas y planes de progresión. Recuerda: lo importante es la seguridad, el disfrute y el aprendizaje en comunidad.
Orgullo que se contagia
Detrás de cada equipo hay historias de superación: mamás que entrenan tras el trabajo, estudiantes que coordinan torneos con pocos recursos, abuelas que llevan las arepas para el tercer inning. Es cultura venezolana en estado puro: trabajo en equipo, alegría y esperanza transformadas en proyecto de vida.
En Veneco creemos que cada partido es un hilo más que cose nuestra identidad en el mundo. ¿Tienes un equipo o conoces una liga? Comparte tu historia y ayúdanos a mapear esta ola de kickingball que nos recuerda que, donde haya una pelota y ganas de celebrar, hay futuro para todos.