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Bates y arepas: las ligas venecas que están cambiando vidas

Del diamante a la oportunidad: el domingo veneco que cambia vidas.

Venezolanos jugando softbol en parque urbano al atardecer, con picnic de arepas

¿Un juego de softbol puede abrirte puertas de trabajo, techo temporal y una nueva familia en el extranjero? Entre bates, guantes y arepas, cientos de venecos están encontrando mucho más que deporte: están armando comunidad real.

Qué está pasando

Al 27 de febrero de 2026, en ciudades como Miami, Houston, Santiago, Buenos Aires, Madrid y Barcelona, grupos de venezolanos se reúnen los fines de semana para jugar softbol. Lo que empezó como una excusa para sudar la tusa migrante se convirtió en una red espontánea de apoyo: alguien trae a un amigo que busca empleo, otro ofrece una habitación, una familia comparte arepas y café. Se hace equipo… dentro y fuera del campo.

Del diamante a la chamba

La dinámica es simple y poderosa: la confianza que nace de jugar juntos acelera las recomendaciones. Los chats de cada liga circulan avisos de trabajo, clases de español, trueques de implementos y hasta datos de vivienda. No hay fórmulas secretas, sino constancia dominical y solidaridad criolla.

“Aquí nadie se queda solo. Si te falta guante, te prestamos; si te falta chamba, te conectamos. Venimos a jugar, pero salimos con familia.”

Por qué importa

El deporte comunitario ayuda a vencer el aislamiento, recuperar la rutina y reconstruir identidad. Para la diáspora venezolana, el softbol se volvió un traductor cultural: reduces nervios, practicas el acento local en un entorno seguro y abres puertas sin discursos, solo con juego limpio.

Además, es una vitrina de talento: coaches improvisados que terminan liderando, emprendedores que venden hidratación y comida típica, fotógrafos que documentan partidos y cuentan historias. Es la economía naranja veneca pitcheando oportunidades.

Cómo sumarte con poco presupuesto

No hace falta uniforme nuevo. Muchos equipos organizan préstamos e intercambios de implementos. Comienza asistiendo como público y preséntate: la mayoría de las ligas son inclusivas y recreativas. Para ubicar grupos en tu ciudad, busca en redes por “softbol venezolano + tu ciudad” o explora comunidades deportivas en plataformas como Meetup.

Los aportes (si existen) varían según canchas y logística; se acuerdan en grupo y suelen destinarse a alquiler de espacios, pelotas o hidratación. Lleva tu gorra, agua, tu mejor ánimo y, si puedes, algo para compartir al final: una arepita siempre batea de cuarto.

Más que deporte: un hogar portátil

En cada inning se aprende el código veneco de siempre: respeto, risas y mano tendida. Si estás recién llegado o extrañas la bulla del domingo, asomarte a una liga puede ser el primer paso para sentirte en casa otra vez.

Cuenten en los comentarios dónde juegan, qué necesitan y qué han logrado gracias a su equipo. En Veneco creemos que la victoria es colectiva: cuando un veneco anota, todos celebramos.

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