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La rosca veneca: ahorro colectivo que impulsa negocios en la diáspora

La tradición de la rosca, reversionada por la diáspora para emprender sin bancos.

Venezolanos en el exterior reunidos en una mesa aportando a una rosca comunitaria
Ahorro colectivo con sabor venezolano

¿Sabías que una arepera en Lisboa nació de un chat de WhatsApp y 12 sobres cerrados? No fue suerte: fue una rosca veneca, el ahorro colectivo que está encendiendo motores de pequeños negocios en la diáspora.

Nota: La información está en verificación al 2025-12-26. Consulta fuentes oficiales antes de actuar.

Qué es la rosca veneca y por qué funciona

La llamamos rosca, vaca, mano o cadena. En economía la conocen como ROSCA (Rotating Savings and Credit Association): un grupo aporta una cuota fija y, por turnos, cada persona recibe el monto completo. Sin bancos, con reglas claras y mucha confianza.

Para la comunidad venezolana dispersa, este mecanismo combina dos fuerzas: cultura solidaria y urgencia por arrancar. Sirve para comprar equipos, pagar un depósito de alquiler comercial o cubrir inventario inicial. Y lo mejor: es comunidad antes que deuda.

“No fue un milagro: fue confianza organizada. Éramos diez, cada quien cumplió, y en el mes tres abrí mi peluquería”, cuenta Mariana, venezolana en Madrid.

Cómo se arma una rosca hoy (versión diáspora)

En 2025, muchas roscas nacen en grupos de WhatsApp/Telegram de amigos, vecinos o colegas. Lo que vemos repetirse en ciudades como Madrid, Santiago o Quito: montos modestos, calendario público, y un moderador que registra aportes y entregas.

Ventajas que seducen

— Acceso rápido a capital sin historial crediticio.
— Disciplina de ahorro colectiva: pagas porque dosificas el sueño de todos.
— Red de apoyo: además de dinero, llega consejo y clientela.

Riesgos y cómo minimizarlos

— Incumplimientos: pide reglas por escrito y lista de turnos acordada.
— Desorden: usa una sola vía de comunicación y registro de pagos (recibos o capturas).
— Grupos muy grandes: entre 8 y 15 personas suele ser manejable.

Para entender el concepto global de estas redes de ahorro, puedes revisar este panorama de ROSCAs de CGAP, una iniciativa del Banco Mundial: cgap.org/topics/collections/roscas.

Historias relámpago: de la vaca al local

— “Andreína” (nombre cambiado), Santiago: recibió el primer turno, compró una freidora industrial, sus empanadas hoy abastecen tres oficinas.
— “Luis”, Lisboa: fue el cuarto en la lista; con su pago adelantó el depósito de un food truck compartido con otro veneco.
— “Yasmin”, Buenos Aires: arrancó con el turno 7; usó el dinero para certificarse como cuidadora y ahora emplea a dos compañeras.

Cuando la tradición se cruza con lo digital

Algunas roscas se apoyan en hojas de cálculo y recordatorios automáticos; otras combinan aportes en efectivo con transferencias locales. La coexistencia analog-digital reduce fricciones, pero cada grupo debe definir lo que domina y puede verificar.

Importante: la disponibilidad y las condiciones de billeteras o apps financieras cambian por país. Si tu rosca planea usarlas, confirma costos y límites en fuentes oficiales antes de decidir.

¿Es para ti? Tres preguntas guía

— ¿Puedes sostener la cuota sin poner en riesgo gastos esenciales?
— ¿Conoces a las personas y confías en un moderador imparcial?
— ¿Tienes un uso claro para cuando te toque el turno (equipo, formación, inventario)?

Lo que esto dice de nosotros

Las roscas no son solo plata: son identidad y futuro compartido. En cada aporte hay una promesa de avanzar juntos, con el ingenio criollo que nos salvó tantas veces.

Cerramos con una invitación: cuéntanos cómo tu comunidad se organiza para ahorrar o emprender. En Veneco creemos en historias que se convierten en oportunidades. Si ya pasaste por una rosca —o estás armando una—, comparte aprendizajes y consejos. Juntos, convertimos apoyo en vuelo.

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