La tanda que levanta areperas: ahorro rotativo criollo en la diáspora
Confianza con método: así las tandas criollas impulsan sueños afuera.
¿Abrir un negocio sin banco, sin aval y sin historial en un país nuevo? Miles de venezolanos lo están logrando con una herramienta vieja como la arepa, pero reinventada en el chat: la tanda de ahorro rotativo, ahora organizada en grupos digitales y cooperativas caseras.
Qué es y por qué gana fuerza entre migrantes
La tanda —también llamada cadena, vaca, rueda o ROSCA— es un acuerdo comunitario: un grupo aporta una cuota periódica y, en cada turno, una persona recibe el total. Es confianza organizada, ideal cuando el crédito formal se complica por papeles, historial o tasas altas.
En la diáspora venezolana se ha convertido en palanca de orgullo y superación: financia primeras fianzas de alquiler, compra de equipos de cocina, certificaciones laborales y hasta el salto de vendedor ambulante a local fijo. Todo con reglas claras y cara conocida.
Cómo funciona en la práctica
Se define un grupo cerrado, un monto y una periodicidad. Cada integrante aporta su cuota y recibe una vez el acumulado en su turno. Puede durar semanas o meses. Hoy la logística se apoya en transferencias, notas compartidas y calendarios en el móvil para no fallar.
Las tandas más sólidas nacen entre personas que ya se han visto la cara: compañeros de trabajo, vecinos o paisanos de la misma red. La clave está en acuerdos escritos sencillos, responsables de cobro y un plan de respaldo si alguien se retrasa.
Beneficios y riesgos (y cómo equilibrarlos)
Beneficios: acceso rápido a liquidez sin intereses, disciplina de ahorro y comunidad que te acompaña. Riesgos: impagos, desorden y estafas si se mete un vivo. El antídoto es organización mínima: reglas, transparencia y límites sanos.
- Reglas por escrito: fechas, montos, orden de turnos y qué pasa si alguien se atrasa.
- Referencias cruzadas: entrar con gente que conoces o que al menos dos miembros recomienden.
- Evidencia de pagos: recibos digitales y un tablero visible para todos.
- Fondo de contingencia: una pequeña reserva para cubrir un retraso puntual.
Señales rojas para no caer
- Prometen rendimientos “mágicos” o piden comisión por entrar: eso suena a pirámide, no a tanda.
- Organizador anónimo o que cambia de cuenta cada semana.
- Te urgen a decidir “hoy o nunca” y prohíben preguntas.
- No hay lista de turnos, ni constancia de pagos, ni testigos.
Historias que inspiran (y enseñan)
En chats comunitarios de Madrid, Lima, Santiago y Buenos Aires, las ruedas han ayudado a costear hornos de arepas, sillas de barbería, cursos de manipulación de alimentos y uniformes. La emoción es real, pero también la disciplina: quien recibe primero suele aportar con más celo para honrar la rueda.
“Si uno cumple, la rueda te levanta. No es magia: es confianza organizada, y la confianza se cuida con reglas claras.”
Estos relatos comparten un patrón: empezar pequeño, con gente cercana; documentar todo; y usar el turno para algo productivo que genere ingreso o reduzca gastos fijos.
Cómo empezar sin perder la cabeza
1) Arranca con un grupo chico y metas concretas. 2) Define un calendario público y un canal único para actualizaciones. 3) Usa una cuenta bancaria dedicada o etiqueta tus movimientos. 4) Firma un acuerdo simple; una página basta. 5) Evalúa un moderador rotativo.
Herramientas útiles: hojas de cálculo compartidas, recordatorios en el móvil y comprobantes en un repositorio común. Si tu país lo permite, considerar una figura asociativa básica puede dar más respaldo. Consulta requisitos locales antes de formalizar.
Legal y fiscal: ojo con el país donde estás
Cada país tiene normas sobre ahorro informal, préstamos entre particulares e impuestos. Antes de escalar, busca orientación de un contador o asesor legal local. Mejor prevenir que lamentar, especialmente si la rueda mueve montos mayores o se vuelve recurrente.
Lo que viene: cooperativas criollas 3.0
La tendencia apunta a ruedas más transparentes, con reglas estandarizadas, microseguros entre miembros y objetivos comunes: capital semilla, fondos de emergencia y compras comunitarias para abaratar insumos. Es la economía de la confianza con sazón venezolana.
Cerrar filas, sumar talento y cuidar la palabra dada: así la tanda deja de ser “plan B” y se vuelve escalera. En Veneco creemos en eso que nos une: solidaridad con método. ¿Has participado en una rueda que te cambió el juego? Comparte tu experiencia y tus aprendizajes con la comunidad: tu historia puede ser el próximo impulso de otro paisano.